EL ORIGEN DEL TOUR DE FRANCIA

EL ORIGEN DEL TOUR DE FRANCIA

La idea del Tour de Francia empezó a gestarse a finales del siglo XIX con la disputa de las primeras carreras ciclistas como la París-Brest-París, que debía completarse del tirón sin parar por las noches para cubrir hasta 1.260 kilómetros.

La respuesta positiva que recibieron este tipo de carreras hizo que empezaran a pensar en cómo seguir incrementando sus ventas. Sin embargo, no fue hasta que el encargado de la sección de ciclismo, Geo Lefevre, se le ocurrió un buen día en 1902 el crear una vuelta en bicicleta a lo largo del país. Sin embargo, su idea contaba contaba con numerosos problemas de infraestructura como la financiación, el alojamiento de los corredores o los desplazamientos de una ciudad a otra.

Aquí entro en acción Henry Desgrange que, apoyado por su socio Victor Goddet, empezaron a trabajar en la idea. Finalmente, en enero de 1903 el rotativo anunció de los corredores y el inicio del plazo de inscripciones. La aventura constaría de seis etapas con un recorrido total de 2.428 kilómetros y 20.000 francos en premios.

Tan sólo quince corredores respondieron al anuncio, esto obligó a los directores del diario L´Auto a retrasar la carrera al mes de julio mejorando los premios. Los lectores respondieron positivamente y al final la idea contaba con sesenta participantes.

Todo estaba preparado para comenzar el 1 de julio de 1903 en el Café-Hotel Reveille Matin de la localidad de Montgeron, a las afueras de París, debido a la prohibición de las autoridades de celebrar una carrera en las calles de la capital. El recorrido debía completar: París, Lyon, Marsella, Toulouse, Burdeos y Nantes.

Los corredores competían durante la noche y entre etapa y etapa tenían tres días de descanso para recuperarse de jornadas que podían ir hasta veinte horas encima de la bicicleta. De los sesenta que participaron, tan solo 21 llegaron a la meta. Así nació el Tour de Francia.